El color de sus uñas combina con su estado de ánimo. Su habitación también. Un peluche desgastado arrinconado en algún lugar de su closet es todo lo que queda de la niña feliz que alguna vez habitó allí. La suite del "Cascanueces" de Tchaikovsky se escucha una y otra vez en su reproductor, mientras ella intenta en vano evocar tiempos mejores. Los momentos de alegría en su vida poco a poco se han ido escapando de sus recuerdos. Ella misma los dejó escapar.
Por un momento refugia su mirada en la ventana, y ella entonces se traslada por unos instantes a cualquier otro lugar. Así ella consigue efímeramente escapar de su casa, de su vida... de ella misma; pero continúa siendo infeliz. "¡Mi vida apesta!", se repite ella constantemente como si fuese un mantra, lo que la lleva a preguntarse si existe algo que no apeste para ella. "¡Me encantan las fresas con crema!", se responde rápidamente a sí misma y comienza entonces a desear tener una copa con crema y fresas en ese momento. Como esto no era posible, continuó repitiéndose nuevamente que su vida apestaba.
En realidad su vida no apestaba, mas cuando se es la reina del drama, todo te resulta trágico. Para ella, nada era completamente bueno y todos confabulaban para hacerle la vida insoportable, pero la única que contribuía a hacer su vida insoportable era ella misma. Las cosas buenas de la vida están ahí en todo momento, sólo que se debe estar dispuesto a verlas para poder percatarse de su presencia. Ella estaba muy ocupada quejándose por todo para poder apreciarlas.
De repente sintió la necesidad de conversar con un amigo, pero ella carecía de ellos. Siempre se sintió diferente. Siempre sintió que no encajaba en ningún grupo, que nadie compartía su visión del mundo. Se acostumbró a tal extremo a esto que se volvió aficionada a buscar expresiones de arte algo retorcidas para sentirse especial al darles una interpretación que nadie más encontrara. Lo que no sabía es que ella encajaba en un grupo: el grupo de los que no encajan en ningún otro, y este grupo es más grande de lo que muchos imaginan. Ella tenía potenciales amigos en todas partes, sólo que no se había dedicado a buscarlos.
En medio de su actitud depresiva, ella se había vuelto feliz siendo infeliz. No se encontraba a gusto hasta no encontrar algo de qué quejarse, hasta no encontrarle el lado negativo a todo. Espero que algún día ella comience a experimentar lo contrario, comience a estar predispuesta a que las cosas le van a agradar, porque... ¿cómo podrías ser feliz sin ni siquiera intentarlo?
El "Vals de las Flores" sonaba cuando se quedó dormida. El viaje imaginario la había dejado agotada. Mientras dormía, soñó con una niña que tenía una sonrisa escondida y que podía sentarse en las nubes y observar al mundo desde allí. La niña brincaba y se acostaba sobre las suaves nubes de algodón que tanto la alegraban. Una sonrisa comenzó a dibujarse levemente sobre su rostro dormido. Cuando despertó, supo que no todos los momentos de alegría en su vida se habían escapado de sus recuerdos. La niña feliz que soñaba con sentarse en las nubes y que alguna vez había morado en esa habitación seguía allí. Quedaba de parte de ella no dejarla escapar...



